VALERA 533 User Manual Page 6

  • Download
  • Add to my manuals
  • Print
  • Page
    / 13
  • Table of contents
  • BOOKMARKS
  • Rated. / 5. Based on customer reviews
Page view 5
236
Cristina Moya GarCía
Memorabilia 13 (2011), pp. 231-243
ISSN 1579-7341
Además, Valera defendió en diferentes pasajes de sus obras la importancia de que
los reyes estuvieran rodeados de buenos consejeros, ya que la opinión de estos podía
inclinar a los monarcas a obrar acertada o desacertadamente, bien o mal. Sobre todo,
valora la opinión de los ancianos, que unían a lo aprendido intelectualmente, la sabidu-
ría adquirida a través de su experiencia vital. Así, en la Valeriana, cuando Carlomagno
presiente que va a morir, llama a su hijo primogénito, Luis, y le da una serie de indica-
ciones para que las tenga en cuenta a la hora de gobernar. Entre otras cosas, le insiste
en que «se acordase que era su fijo y le quisiese parescer amando y faziendo bien a sus
súbditos, proporcionando personas y servicios, virtudes, estados, tomando sienpre con-
sejo de onbres ancianos, prudentes y sabios, como lo él sienpre fiziera» (Valera 2009: 121).
16
En la crónica también encontramos reyes que no actuaron de esta manera, por lo que
sobrevinieron una serie de desastres o derrotas. Es el caso de Juan I de Castilla, el cual
«ovo batalla con el maestre de Abís, y por la sobervia de los castellanos y por su mala
ordenança y por no creer el consejo de los ancianos cavalleros que ende estavan, este rey fue
vencido y desbaratado en un lugar que se llama Aljubarrota» (Valera 2009: 312).
17
Valera no es una excepción al considerar al sabio anciano como una figura honorable
y digna de respeto. Muy al contrario, bebe de la tradición como otros muchos autores
antes y después de él. Juan Fernández de Heredia, por ejemplo, explica que, en la An-
tigüedad, «muchos más loavan el conssello del ançiano que la voluntat ni el coraçón
del joven» (ms. 10.133 BNE: fol. 201r.), contraponiendo la sabiduría de los mayores al
ímpetu y la pasión propios de la juventud. Fray Antonio de Guevara señala en el Relox
de príncipes que Julio César tuvo por gran amigo a Annio Minucio porque «era anciano
y de muy buen consejo» (Guevara 1994: 463). En la misma obra, ya había proclamado
que «el hombre anciano deve tener en poco perder la vida, pues sabe con quántos traba-
jos se passa la vida» (Guevara 1994: 279). Sin duda, este menor apego a la existencia al
que alude Guevara favorece que el anciano pueda expresar su parecer con una libertad
casi absoluta. Todos estos son argumentos que confluyen en la imagen del consejero
anciano y sabio que, a menudo, tiene la última palabra. En la Crónica Sarracina, Pedro
del Corral explica que, cuando un grupo de súbditos del rey don Favila tuvieron que
hablar con el monarca, «rogaron a Grafeses porque era el más anciano que començase
la razón, e a ruego dellos él lo ovo de hazer en esta manera» (Corral 2001 II: 139). Del
mismo modo, Alonso de Santa Cruz, en su Crónica de los Reyes Católicos señala que, en
1512, durante las luchas por la toma del reino de Navarra, hubo que dar una respuesta
al rey de armas de los franceses, lo que correspondió al «duque de Nájera, como más
anciano» (Santa Cruz 1951 II: 247).
Fernando era heredero del trono aragonés. En 1481, cuando se termina de escribir la Valeriana, don Fernando
ya era rey de Aragón (su padre había fallecido en 1479). Por este motivo, unidas dinásticamente las coronas de
Castilla y de Aragón, Valera nombra a doña Isabel «reina de España». Bien es verdad que podría haber enume-
rado los distintos reinos vinculados a la corona, pero prefiere aludir a «España», término que se encuentra más
en consonancia con la postura política de Valera. Otros autores, más o menos contemporáneos, no se refieren
de igual manera a la soberana. Alfonso de Palencia, por ejemplo, en la dedicatoria del Universal Vocabulario en
latín y en romance a doña Isabel, se dirige a ella como «reina de Castilla y de León, de Aragón y de Sicilia» (1967).
En contraposición a Palencia y en la línea de Valera, Antonio de Nebrija comienza su Gramática castellana dedi-
cándosela «Ala mui alta i assí esclarecida princesa doña Isabel, la tercera deste nombre, reina i señora natural de
España i las islas de nuestro mar» (Nebrija 2011: 3).
16. Subrayado mío.
17. Subrayado mío.
Page view 5
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

Comments to this Manuals

No comments